Somos “Cómicos de la Legua” pero esta condición es solo una consecuencia de ser ante todo seres “sociales”, “comunitarios” y “autogestionarios”; y vaya sorpresa que nos encontramos en Labastida.
Para quienes semana a semana tomamos el pulso de cómo están funcionando las distintas comunidades o pueblos (como queráis llamarlos); de cómo los adultos comprendemos o no nuestros roles de “educadores” de nuestros niños (y cuando digo nuestros me refiero a los de todos, nuestros y ajenos, y al compromiso de ser educador, padre y vecino por igual para que nuestros hijos así lo aprendan); para nosotros que encontramos distintos modelos semana a semana, la experiencia de haber pasado por Labastida ha sido reveladora.
Sitios así nos hacen comprender que las comunidades (al margen de las autoridades de turno) son lo que nosotros hacemos que sean. Somos lo que hacemos, y os invito a aquellos que aún siguen desencantados con el “ser humano” y que sabemos que abundan por todo el orbe, a que se programen un fin de semana en este escondido destino de la geografía de nuestro país.
No podemos enumerarlos a todos; lo sentimos. Quisiéramos abrazarlos a todos con la misma intensidad con la que vosotros nos habéis recibido.
Pero vaya a modo de ejemplo el trato recibido por los vecinos la noche del viernes; o la amabilidad en el trato telefónico con Leticia (una de las principales responsables de este evento); o el delicioso trato de los niños para con sus mayores; o la amable señora de la casa rural que nos acogió como si fuésemos de su familia en una fiesta privada y familiar; o la desbordante simpatía de la monitora de la fiesta o de la bufona de la corte en el acto inaugural; o la amplia sonrisa que nos regaló un conocido niño del lugar que estando en su silla de ruedas pasaba de mano en mano y era tratado con la misma ternura por todos haciendo difícil saber quién era abuela, quien madre o padre y quien solo vecino. Todos asumían con el mismo compromiso y seriedad su participación en este evento, y eso se nota.
jueves, 15 de julio de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
Haciendo lo que más nos gusta
A todos quienes de una u otra forma nos siguen en nuestra bitácora de viaje para acompañarnos en este grato oficio de cómicos de la legua les debemos una disculpa.
Como la fecha delata, todos sabemos que hemos permanecido un mes exacto incomunicados. Los viajes y las distancias que hacen que a veces estemos cuatro y hasta cinco días fuera de casa han hecho casi imposible mantener la actualización semanal que sé que tanto esperáis.
Aquí os dejamos para ir haciendo boca un compendio de imágenes correspondientes a los mercados de Prat de Llobregat (Barcelona); Posada de Llanera (Asturias) y de la celebración con cena medieval de los 10 años del Hospital de Molina de Segura.
Nos hemos guardado un comentario aparte para Labastida (País Vasco), ya que entendimos que lo vivido allí este fin de semana merecía una reseña por separado.
Como la fecha delata, todos sabemos que hemos permanecido un mes exacto incomunicados. Los viajes y las distancias que hacen que a veces estemos cuatro y hasta cinco días fuera de casa han hecho casi imposible mantener la actualización semanal que sé que tanto esperáis.
Aquí os dejamos para ir haciendo boca un compendio de imágenes correspondientes a los mercados de Prat de Llobregat (Barcelona); Posada de Llanera (Asturias) y de la celebración con cena medieval de los 10 años del Hospital de Molina de Segura.
Nos hemos guardado un comentario aparte para Labastida (País Vasco), ya que entendimos que lo vivido allí este fin de semana merecía una reseña por separado.
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